1999. Revista Chapingo Serie Horticultura 5: 145-150
IMPORTANCIA DEL MANEJO Y CALIDAD
DE LAS COLMENAS DE ABEJAS (Apis mellifera L.) EN LA POLINIZACIÓN
DELPALTO (Persea americana Mill.)
La importancia que
desempeñan las abejas en la polinización de las flores del palto para obtener
altos rendimientos de fruta ha sido demostrada por numerosos investigadores. Si
además los huertos están plantados con un solo cultivar o hay muy poca
presencia de otros cultivares polinizadores, las abejas son aún más importantes
para obtener una buena polinización ya que el polen permanece en su cuerpo y se
supera el problema de la dicogamia característica que presenta el palto. Sin
embargo, la calidad de las colmenas de abejas no está definida claramente y no
se especifica en casi ningún trabajo científico en polinización del palto, por
lo que pueden haber diferencias enormes en los resultados. Se propone definir entonces una colmena “estándar” para la polinización del
palto, de manera que para futuros ensayos con abejas se consideren estas
especificaciones, como también para que el agricultor pueda exigir colmenas
“estándar” que le permitan tener una seguridad en el éxito de la polinización
en sus árboles. Las principales características de la colmena “estándar”
serían: colmena en cámara de cría tipo Langstroth de 10 marcos, con 7 a 8
marcos poblados con abejas adultas
(aproximadamente 20,000 abejas), 5 a 6 marcos con cría en sus diferentes
estados (huevos, larvas y pupas), cría compacta y en buen estado sanitario,
presencia de la abeja reina, 1 a 2 marcos con miel y/o polen, 1 a 2 marcos
vacíos para el desarrollo de la colmena y al menos 60 abejas recolectoras
entrando por la piquera por minuto en horas de máxima actividad de la colmena,
en un día con condiciones climáticas favorables (temperatura sobre los 20ºC).
Estas características sirven además para verificar la calidad de la colmena en
terreno. Finalmente se proponen algunos manejos de las colmenas para aumentar
la eficiencia de la polinización, como su distribución y momento de llegada al
huerto, el uso de trampas de polen y la cantidad de colmenas por hectárea a
ocupar.
Palabras clave:
Polinización, aguacate, agente
polinizante, insecto.
IMPORTANCE OF THE MANAGEMENT AND QUALITY OF BEEHIVES (Apis mellifera
L.) IN THE POLLINATION OF AVOCADO (Persea
americana Mill.)
Many researchers have shown how important
honeybees are to pollinate avocado’s flowers in order to get high yields of
fruits. When crops are planted with only one cultivar or there are few
pollinizers cultivars, honeybees are more important to get an efficient
pollination because the pollen remains in their bodies and it avoids the
characteristic dicogamy of the avocado. However the quality of the honeybee
colonies is not clearly defined yet and it is not specified in any scientific
work on avocado’s pollination. That is why it is possible to see many differences
in the results. The proposal is to define an “standard” colony for the
avocado’s pollination, so that in future essays with honeybees this
specifications be considered, so the farmer can demand standard colonies that
permit him be sure he will succeed in pollinating his trees. The main
characteristics of the standard colony should be: colony in a Langstroth brood
chamber, 10 frames, 7 to 8 frames with adult bees fastened (more o less 20,000
bees), 5 to 6 frames with brood in different stages (eggs, larvae, pupas),
compact brood, healthy, laying queen, 1 to 2
honey and/or pollen frames, 1 to 2 empty frames for the development of
the colony and at least 60 foragers bees going by the entrance in a minute
during the high colony activity hours in a favorable weather conditions day
(above 20ºC). The characteristics serve to check the colony quality in the
field. Finally some colonies management are proposed in order to increase the
pollination efficiency, as where must the colonies be distributed, when must
they come to the crop, the use of pollen traps and the number of colonies
needed by hectare.
Key words: Honeybees,
pollinating agent, insect.
La importancia de la abeja melífera (Apis mellifera L.) en la polinización de
cultivos agrícolas es reconocida para numerosas especies, dentro de los cuales
los frutales tienen una gran dependencia de la actividad de las abejas para
lograr altos rendimientos y fruta de buena calidad (Rallo, 1986).
Numerosos autores hacen referencia al uso de colmenas
de abejas para lograr una buena polinización en las flores del palto. Bergh (1967) señaló que las abejas son el
principal agente polinizante en paltos y que la posibilidad de que el polen sea
trasladado por viento o gravedad es
nula. Bekey (1989) afirmó que el polen
del palto es demasiado pesado y pegajoso para ser trasladado por el viento.
Bergh (1967) afirmó que las abejas son de gran ayuda para la polinización del palto,
principalmente si hay traslape en el ciclo floral y observó que las abejas son
más frecuentes en las flores del palto desde las 11 a las 14 horas, que es el
período en que el estado masculino y femenino de las flores tienen más
probabilidades de traslape. Este autor agrega que el palto presenta un
comportamiento floral muy particular conocido como dicogamia, que consiste en
que las partes femeninas y masculinas de la flor maduran a destiempo, por lo
que es imposible que una flor se polinice a sí misma. Primero la flor abre como
femenina, con el estigma receptivo al polen, luego se cierra y al día siguiente
abre como masculina, produciendo polen en sus estambres, pero el estigma ya no
es receptivo al polen. Esto implica que necesariamente para que se polinice una
flor de palto debe hacerlo con polen de otra flor y que las abejas son las encargadas
de efectuar ese traslado principalmente.
Gardiazabal (1998) señaló que aunque en un huerto los
árboles sean de un mismo cultivar, al colocar colmenas de abejas durante el
período de floración producen más que sin ellas y que el éxito de una buena
polinización está dado por una adecuada cantidad de colmenas de abejas por
hectárea. Estas colmenas se deben colocar de preferencia en dos épocas: al
inicio de la floración el 50% de ellas y las restantes durante la máxima
floración.
Gardiazabal y Rosenberg (1991) afirmaron que el polen
tiene una viabilidad cercana a las 72 horas, por lo que aunque no hubiese
coincidencia entre las flores en estado femenino y masculino a la misma hora,
las abejas pueden polinizar flores femeninas con polen que recolectan de flores
en estado masculino en otras horas del día.
Sedgley (1987) señaló la importancia de plantar
cultivares polinizantes que se traslapen durante el período de floración con el
cultivar principal, de manera de que siempre existan flores en estado femenino
y masculino para el traslado del polen por las abejas.
Según Bekey (1989), la cosecha de paltas de la variedad principal aumenta en un 50%
al agregar árboles de otro cultivar como polinizantes y la introducción de
abejas en el huerto durante la floración. También señala que árboles ‘Hass’
dieron en promedio 284 frutas cuando había abejas presentes, contra apenas 5
frutas por árbol cuando se impidió el ingreso de abejas al árbol. Concluye
finalmente este investigador que todos los cultivares de palto son beneficiados
por la introducción de abejas y muchos se benefician con la presencia de otros cultivares
polinizantes en el huerto.
Degani y Gazit (1984) recomendaron para asegurar una
adecuada polinización y óptimas producciones de palta, la plantación de dos
cultivares complementarios en el mismo huerto, lo que facilita la polinización
cruzada en un alto porcentaje y semillas
de origen híbrido.
Las abejas representan entre el 80 al 90% de los
insectos polinizantes en la naturaleza y en sectores con gran desarrollo de agricultura
intensiva pueden llegar a representar
hasta el 100%, debido a la escasez de insectos nativos o silvestres. Además,
las abejas melíferas presentan una serie de adaptaciones de comportamiento y
anatómicas que la hacen mucho más eficiente como insecto polinizante respecto a
otros insectos (Rallo, 1986).
El hecho de que la abeja melífera sea el mayor
polinizante, facilita la manipulación
de la polinización suministrando colmenas durante el período de
floración (Gardiazabal, 1998). Este autor señaló que en Chile se colocan hasta
10 colmenas por hectárea para favorecer la polinización durante el período de
floración del palto.
De la Cuadra (1998) señaló que a pesar de que la flor
del palto es pequeña y de escaso colorido, ofrece abundante cantidad de néctar
y polen, por lo que las abejas las visitan asiduamente, siempre que no existan
otras flores en las cercanías con mayor atractivo y que la cantidad de colmenas
que se suelen colocar en los huertos es de 6 a 10 colmenas por hectárea en Chile.
Ya en huertos con árboles de 2 a 3 años se ponen 2 a 4 colmenas por hectárea,
en huertos con árboles de 3 a 4 años de 4 a 6 colmenas por hectárea y en
plantaciones adultas 10 colmenas por hectárea.
Rallo (1986) señaló que las abejas visitan las flores
de palto tanto por su néctar como por su polen y que la cantidad de azucares de
su néctar oscila entre el 40 al 45%. Además, menciona que la mayoría de las
abejas, aunque una flor cambie su producción de polen a néctar, continúan
siendo fieles a la visita del árbol durante al menos 48 horas. Esta fidelidad
de las abejas a un mismo árbol podría resultar negativa para la polinización
cruzada, aconsejándose entonces la utilización del mayor número de colmenas
posible.
De
acuerdo con Gardiazabal (1998), el porcentaje de frutos producto de la
polinización cruzada de ‘Hass’ con otro cultivar de palto puede llegar a ser
altísima, llegando en algunos casos
hasta el 97%. Gazit y Gafni, citados por Bekey (1989), encontraron que
frutos provenientes de flores polinizadas
por polen del mismo cultivar fueron abortados más rápidamente que frutos
provenientes de polinización cruzada de otro cultivar, con mayor porcentaje de caída de frutos y obteniéndose
menor producción. Por lo tanto la actividad de las abejas
cobra especial importancia en este caso, ya que se aumenta el porcentaje de
flores con polinización cruzada y por lo tanto disminuye la caída de frutos,
obteniéndose en definitiva mayor producción de paltas.
Se podría
establecer entonces que para lograr una adecuada polinización de las flores de
palto son de vital importancia la presencia de cultivares que permitan una
polinización cruzada y la presencia de abejas que traslades el polen desde las
flores en estado masculino a las flores en estado femenino. Sin embargo, de
acuerdo con De la Cuadra (1998), es preferible tener gran cantidad de abejas
presentes durante la floración con una presencia reducida de cultivares
polinizadores antes que una gran cantidad de árboles polinizadores y pocas
abejas.
A pesar de haber consenso en la importancia de las
abejas en la polinización, llama la atención la escasa información sobre la
calidad de las colmenas usadas en los distintos ensayos u observaciones de
colmenas en la polinización del palto. Así, no se menciona población de abejas,
actividad de abejas recolectoras por colmena, estado sanitario de las abejas,
presencia de reinas, razas de abejas, etc., por lo que difícilmente se pueden
comparar resultados de ensayos donde no están definidas las características de
las colmenas. Tampoco se menciona la cantidad de colmenas por hectárea usadas
en los diferentes ensayos.
El objetivo principal
del presente trabajo es el de presentar los fundamentos técnicos y
biológicos para así proponer las características que debiera tener una colmena
estándar para la polinización del palto, de manera que para futuras
investigaciones y ensayos sobre polinización y abejas, se puedan comparar
resultados, ya que no es lo mismo colmenas muy vigorosas, con una alta
población de abejas recolectoras y con reina en activa postura, que colmenas
débiles, con pocas abejas y enfermas, ya que la diferencia de actividad entre
ellas puede llegar a ser mayor en 10 veces o más. Además, el fruticultor
siempre tiene la interrogante de cuantas colmenas por hectárea debiera ocupar,
cómo debieran ser las colmenas que va a arrendar por el servicio de
polinización y cómo puede verificar que efectivamente cumplan con los
requisitos que la hagan una colmena adecuada para la polinización de sus
árboles. Es decir, cómo se define una “colmena estándar” para la polinización.
Para que
una colmena sea eficiente en su labor de polinización, debe cumplir ciertos
requisitos, mismos que debiera exigir el agricultor al momento de arrendar colmenas
para la polinización de sus árboles frutales. Aunque por fuera las colmenas
parecieran ser iguales unas a otras, es en su interior donde se pueden
encontrar diferencias enormes, lo que puede determinar que algunas colmenas no
sirvan para polinizar.
Las principales características que debe tener una
colmena estándar son:
En una colmena pueden haber desde unas pocas abejas
hasta más de 100,000 en su interior. El tipo de colmena más usado en el mundo
entero y sobre todo para polinizar es la colmena Langstroth. Una colmena estándar debiera tener sobre las
20,000 abejas en su interior, lo que se puede determinar observando los marcos
cubiertos con abejas en el interior de la colmena. De los 10 marcos que tiene
la colmena, 7 a 8 debieran estar cubiertos con abejas al abrir y revisarla.
Cada uno de los marcos debe estar cubierto en un 75% de su superficie por ambos
lados con abejas. Al respecto, la Canadian Association of Professional
Apiculturists (1995) señaló que una colmena adecuada para polinización es
aquella que tiene como mínimo 8 marcos Langstroth cubiertos con abejas adultas,
lo que representa aproximadamente 20,000 abejas. Una colmena con sólo cámara de
cría, sin alza, cumple perfectamente esta exigencia y lo normal es que se
lleven a polinizar colmenas sólo con la
cámara de cría. Del total de abejas, se asume que el 50% son abejas
recolectoras que salen en busca de alimento y que por lo tanto son las que
efectúan polinización y el otro 50% son abejas que permanecen dentro de la
colmena efectuando labores en su interior, hasta cumplir la edad de 21 días
aproximadamente para salir a recolectar alimento. Hay que resaltar que la abeja
obrera no vive más de 5 semanas en plena
temporada, de las cuales más de la mitad del tiempo permanece en el interior de
la colmena y sólo tiene unas 2 semanas para su labor de polinización, antes de
completar su ciclo de vida y morir.
Es muy importante que la colmena que se lleva para
polinizar tenga abundante crías o larvas de abejas en diferentes estados de
desarrollo, ya que estas larvas se alimentan principalmente de polen que traen
las recolectoras que salen de la colmena en busca de alimento. Mientras más
crías hay en el interior de la colmena, más necesidad tienen las recolectoras
de traer polen y por lo tanto de visitar las flores en busca de él.
Aproximadamente, el 75 % de las abejas recolectoras sale en busca de néctar a
las flores y sólo un 25% en busca de polen, pero se ha demostrado que son las
recolectoras de polen mucho más eficientes en la labor de polinización, ya que
para sacar el polen desde las anteras de las flores deben entrar en contacto con las estructuras
sexuales de la flor y esto permite una mayor actividad polinizante. En cambio,
las abejas que sacan néctar muchas veces lograr extraerlo de la flor sin
necesidad de tocar las anteras ni el estigma de la flor, por lo que son menos
eficientes (Rallo, 1986). Por lo tanto, para lograr una mayor eficiencia en la
polinización conviene que exista una gran cantidad de abejas que están yendo a
las flores a recolectar polen, lo que a su vez depende de la cantidad de larvas
que existe en el interior de la colmena que necesitan ser alimentadas. La
cantidad de larvas que hay en el interior de la colmena depende a su vez de la
capacidad de postura de la abeja reina. En plena temporada la reina es capaz de
poner hasta 3,000 huevos diariamente. Entonces, para que la colmena tenga
larvas en su interior es indispensable que esté la abeja reina presente y en
activa postura. Normalmente se exige que una colmena estándar tenga de 5 a 6
marcos con cría de abejas en sus diferentes estados: huevos, larvas (cría
abierta) y pupas (cría operculada). Cada
uno de estos marcos debe tener como mínimo un 50% del área ocupada con la cría
(Canadian Association of Professional Apiculturists, 1995).
No sólo es importante la cantidad de la cría, además
es importante que esa cría sea de buena calidad, principalmente en lo que
respecta a la sanidad: que no existan enfermedades que afecten a la cría, ya
que son numerosas las patologías producidas por bacterias, hongos, virus,
ácaros, protozoos, etc. que afectan a las crías en sus diferentes estados de
desarrollo y de enfermedades que además afectan a las abejas adultas. Especial cuidado hay que tener actualmente
con la varroasis, producida por el ácaro Varroa
jacobsoni O. y con el protozoo Nosema
apis Z., causante de la
nosemosis. La colmena estándar debe estar entonces libre de enfermedades y para
esto es necesario revisar la cría, que no presente síntomas de enfermedad y que
la postura se aprecie pareja en el marco y sin olores extraños a pudrición. La
calidad de la reina se aprecia principalmente por la postura pareja y abundante
en el panal, de acuerdo al patrón característico de postura que realiza.
Para que una colmena sea eficiente en la polinización,
finalmente lo más importante, consecuencia de las otras condiciones, es que
tenga una adecuada cantidad de abejas recolectoras que salen de la colmena en
busca de alimento y por lo tanto polinizan las flores. Esto se puede apreciar
por las abejas que entran y salen por la piquera de la colmena. Para medir esta
actividad, se debe contar la cantidad de abejas que ingresan a la colmena por
la piquera en 1 minuto, en horas de máxima actividad en un día con condiciones
climáticas apropiadas para el vuelo de las abejas (sobre 20 ºC). Esta
cantidad debiera ser como mínimo de 60
abejas por minuto, de las cuales el 25% de ellas, es decir unas 15 abejas
debieran ingresar con polen (De la Cuadra, 1994). Rallo (1986) señala que lo
óptimo debiera ser alrededor de 100 abejas por minuto, sin especificar para que
cultivos.
La medición de esta variable resulta ser la más
eficaz y fácil de realizar en terreno, ya que no es necesario abrir las
colmenas ni ponerse equipo protector especial para contar las abejas que entran
por la piquera en un minuto.
Además de los 5 a 6 marcos con cría presentes en la
colmena, deben haber 1 a 2 marcos con reservas de alimento (miel y polen), que
permitan a las abejas sobrevivir ante eventuales condiciones climáticas
adversas o déficit de néctar y/o polen durante la polinización y evitar que se
mueran o se debiliten. También debe haber espacio para el crecimiento de la
colmena, para postura de la reina y almacenamiento de reservas alimenticias, lo
que significa que debieran haber 1 a 2 marcos vacíos de los 10 marcos para evitar que las abejas enjambren,
perdiéndose abejas valiosas tanto para el apicultor como para el agricultor, ya
que ese enjambre volará lejos del huerto y no ayudará a la polinización.
Para
estimular la actividad de las abejas en la polinización del palto se pueden
realizar algunos manejos en las colmenas. Esto cobra mayor importancia cuando
existen cerca del huerto de paltos otros cultivos, ya sea espontáneos o
cultivados, que resultan ser más atractivos para las abejas que las flores del
palto, principalmente por una mayor producción y calidad del néctar y polen de
las flores. Se entiende que las malezas con flores atractivas que crecen en el
huerto están debidamente controladas por el agricultor.
A continuación se mencionan algunos manejos para
aumentar la eficiencia de las abejas en la polinización del palto.
Momento de
llegada de las colmenas al huerto:
Las colmenas se deben colocar en el huerto una vez que
ya halla comenzado la floración, aproximadamente un 10%. No conviene colocarlas
antes porque las abejas van a ubicar otras fuentes de alimento mientras
comienza la floración del palto y si son más atractivas seguirán yendo a esas
flores y no a las del palto. En caso de no haber cultivos cercanos que compitan
con las flores del palto, no sería tan importante este manejo. Muchas veces se
coloca la mitad de las colmenas cuando hay un 10% de floración y la otra
mitad se colocan en plena floración, 15
a 30 días después del ingreso de las primeras. Esto es especialmente aconsejable
cuando hay mucha competencia con otros cultivos cercanos (De la Cuadra, 1998).
Distribución
de las colmenas en el huerto.
Es aconsejable colocar las colmenas en grupos de al
menos 3 a 5 unidades, ya que de esta forma se estimulan más las abejas y tienen
mayor actividad las recolectoras. La
distancia entre grupos de colmenas en el huerto no debiera ser mayor a los 250
metros para evitar que queden sectores menos visitados por las abejas (Rallo,
1986). Los lugares donde se colocan las colmenas deben ser soleados, abrigados
de los vientos fuertes, en suelo libre de humedad excesiva y sin malezas,
idealmente sobre banquillos para proteger las colmenas de la humedad del suelo
y enemigos naturales de las abejas, como hormigas, lagartijas, ratones, etc.
Cuando exista mucha competencia en las cercanías con
otros cultivos o malezas, conviene colocar los grupos de colmenas hacia el
centro del huerto, a la mayor distancia posible de los bordes del huerto, pero
a no más de 150 metros, para que las abejas lleguen hasta allí a polinizar.
Las trampas de polen permiten al apicultor cosechar
polen a la entrada de la colmena con un dispositivo especial llamado cazapolen
o trampa de polen. Estos dispositivos capturan de un 10 a un 80% del polen que traen
las abejas recolectoras, de manera que se obliga a las abejas recolectoras a
aumentar la proporción de abejas que van a buscar polen respecto a las que van
a buscar néctar para satisfacer la demanda de proteínas de las larvas en el
interior de la colmena, aumentando así la eficiencia de la polinización, ya que
como se dijo anteriormente, son las abejas que recolectan polen las más
eficientes en la polinización.
Muchas veces resulta ser que la forma más segura y
económica de aumentar las visitas de las abejas a las flores del palto, debido
a una fuerte competición de otros cultivos o malezas, es aumentando la cantidad
de colmenas. Al saturar con abejas el
huerto, estamos aumentando las probabilidades de visita de abejas a las flores
del palto, aunque exista competición de
otros cultivos en las cercanías. La única limitante en este sentido sería el
mayor costo por concepto de arriendo de colmenas, pero no hay ningún efecto
negativo por una excesiva polinización, ya que el árbol descargará
posteriormente los frutos que no sean capaces de soportar.
Otros manejos, como la aplicación de atrayentes de
abejas asperjados a los árboles no ha dado buenos resultados y son muy
costosos.
Es necesario definir el tipo y calidad de las colmenas
cuando se realicen ensayos e investigaciones sobre polinización del palto con
abejas. Se propone establecer una colmena tipo o “estándar”, que consiste en
una colmena tipo Langstroth de 10 marcos, de los cuales 7 a 8 deber estar cubiertos
con abejas adultas, 5 a 6 deben tener crías en sus diferentes estados, 1 a 2
marcos con reservas de alimento y 1 a 2 marcos vacíos para el desarrollo de la
colmena. Además debiera tener como mínimo una cantidad de 60 abejas
recolectoras entrando por minuto por la piquera de la colmena en horas de
máxima actividad y con buenas condiciones climáticas para el vuelo de las
abejas (sobre 20ºC). También se entiende que esta colmena debe estar libre de
síntomas de enfermedades y patologías
que puedan comprometer la actividad de las abejas.
La forma más fácil y rápida de verificar en terreno la calidad de las colmenas, sin
tener que abrirlas y sin necesidad de equipo protector especial, es contando el
número de abejas que entran por minuto. Para aumentar la eficiencia de las
abejas en la polinización del palto se puede recurrir a manejos como la
colocación de las colmenas en el huerto en dos momentos: la mitad al comienzo
de floración y la otra mitad en plena floración, adecuada distribución de las
colmenas en el terreno, uso de trampas de polen y aumento de la cantidad de
colmenas por hectárea.
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